Cómo ver la Aurora Boreal desde la cama…

Cómo ver la Aurora Boreal desde la cama…

A Sole y a mí nos gusta ir por ahí recopilando historias fantásticas y peculiares; supongo que ya se ha convertido en algo así como deformación profesional, aunque la curiosidad de ambos es innata, o al menos, siempre ha estado ahí desde que nos conocemos. Y es por eso que a veces nos movemos por internet intentando encontrar ideas para nuestro lugar, y nos encontramos con verdaderas maravillas como la de este hotel en Islandia, que destaca por su originalidad sin ninguna duda.

¿Alguna vez has soñado con ver la Aurora Boreal tumbado tranquilamente en una cama, justo bajo las estrellas? Pues ahora lo puedes hacer, gracias al Hotel Buubble, un lugar en un rincón escondido de tierras islandesas. El lugar, en su página web, se autodenomina “El hotel de los 5 millones de estrellas”, y su eslogán anima a “dejar a los chicos que hagan realidad su sueño de dormir bajo las estrellas”.  El alojamiento consiste en cinco tipos de ‘burbujas‘: Una, Asta, Thorunn, Valdis y Maria, cada una con capacidad para dos adultos.

Estas burbujas son cubículos hecho de material transparente, y dado que el hotel quiere dar la máxima privacidad a sus clientes, su ubicación es secreta. El precio incluye una noche en una burbuja con una cama doble y también incluye acceso a una “casa de servicio compartido” con dos baños, duchas y una cocina de autoservicio. Al no tratarse de un establecimiento normal, el cliente debe llevar sus propios artículos de aseo, y tampoco dispone de servicio de comidas, usando para ello las zonas comunes antes mencionadas.

Y si esto pasa en Islandia, en Laponia ocurre otro tanto de lo mismo. La empresa familiar, Levin Iglut Golden Crown, tiene 24 iglúes de vidrio individuales para ofrecerte la oportunidad de ver la espectacular Aurora Boreal, rodeados de reluciente nieve blanca. Los iglús cuentan con ‘vidrio antivaho’ calentado eléctricamente y aire acondicionado, así como una pequeña cocina, ducha y un inodoro; también tienen Wi-Fi, por lo que puedes subir fotos y vídeos a tus redes sociales para hacer que todos tus amigos y conocidos estén celosos de ti. Además, y para colmo de lujos, sus camas son motorizadas y pueden ser colocadas en la posición que te resulte más cómoda para ver las espectaculares luces del Norte en plan premium, jeje.

Como veis, un hotel puede ser algo más que un simple lugar donde pasar una noche o unos días de descanso; casi se convierte en un sitio muy especial, una oferta de ocio en sí mismo con estas peculiares ideas.

Un lugar para parejas sin prejuicios

Un lugar para parejas sin prejuicios

Cuando entre mi mujer, Sole, y yo decidimos llevar a cabo el proyecto en el que ahora nos encontramos inmersos, ni siquiera estábamos casados, ni en realidad pensábamos hacerlo. Nuestra intención era irnos a vivir juntos, a poder ser a otra ciudad lejos de las familias de ambos para que nadie pudiera meterse en nuestras vidas ni tomar decisiones por nosotros; luego las cosas cambian y, precisamente a causa de estos familiares, acabamos celebrando una tradicional boda por todo lo alto, y ambos nos prometimos que sería la última vez que haríamos algo que no quisiéramos sólo por hacer felices a los demás.

Muchas veces, pensando en el futuro, nos habíamos visto a nosotros mismos dirigiendo un hotel rural; no éramos muy ambiciosos, nos gustaba la idea de un lugar pequeño, a poder ser en la sierra, que fuera un rincón cálido y acogedor, de esos de los que nunca quieres irte y a menudo piensas en regresar. Sole había estudiado hostelería, y yo llevaba media vida sirviendo copas en el bar de mi padre y luego en los garitos de otros colegas, además de ayudarlos con la administración y la contabilidad. Vamos, que estábamos más que preparados para que un negocio de esas características nos saliera bien, al menos para vivir cómodamente aunque no nos hiciéramos ricos. Pero es que, además, lo que teníamos en mente era un poco más original.

Siempre hablamos de tener un hotel especial, lo que nos gustaba llamar “un hotel para parejas“. ¿Cuál era nuestra idea? Pues bien, con lo difícil que lo habíamos tenido nosotros para encontrar un poco de intimidad, y sabiendo lo complicado que es para las parejas encontrar un lugar que realmente cumpliera con sus expectativas románticas, y sobre todo sexuales, soñábamos con montar un lugar así: un hotel apartado, tranquilo, con habitaciones dobles pensadas especialmente para dos… Y, ya que estábamos, y para dar rienda suelta a los instintos más bajos, que también los hay, quizá algunos objetos de temática BDSM, o tirando al sexo extremo. Nuestras fantasías no parecían tener fin.

Ponerlo en práctica, no fue tan fácil como imaginarlo, por supuesto; de hecho, aún estamos con el proyecto, pues todavía no ha quedado tal y como lo habíamos imaginado, pero bueno, tiempo al tiempo. Ya hemos empezado a ver cómo daba sus frutos, pero lo mejor es la cantidad de historias que ya podemos contar. Así que, desde el anonimato, ¿os gustaría conocer algunas de ellas? Quién sabe, quizá también así os animéis a visitarnos.