Ayer deje ir la frustración, distancia emocional impuesta, que se contaba por kilómetros, desapareció en un batir de pestañas y todo se quedó negro. Sentí de nuevo esa sensación vieja presionándome por todas partes, como dos paredes encerrándome en una trampa mortal. Aire inservible. Voz rota. Distancia emocional, distancia emocional durante años y luego nada. Expuesta, totalmente a merced de la memoria. Se me abrieron las heridas y digo, digo que volvió esa sensación de no ser nada, de no haberlo sido nunca. No merecí ni un adiós, dejaste la despedida como un fantasma y me olvidaste (no, no me olvidaste, para olvidar primero tienes que haber querido)
Y allí estaba yo, lágrimas como leones que intentaban cazar mi barbilla. Yo inmóvil, yo que era de piedra, que había podido vivir, que te había visto y había hablado contigo. Ahora estaba inmóvil digo, inmóvil sin poder creer lo que sucedía. ¿Cuan hondo me heriste para impactarme de esa forma en tantas pocas pulsaciones?
El aire me hería, la luz de la farola, la carretera, los coches, la ropa, la luna... dios todo me hería, me desangraba y me sentía inundada, ahogada..¿Cómo pudiste? ¿Cómo te dejé? ¿Por qué?
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