mirada

13 Jan

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Etiquetas aprender, Dolor, ellas, especial, falsedad, falso, fingir, harpers bazaar, juego, mentira, mirada, moda, pestañas, portada, reglas, ser, sociedad, sonrisa, tacones, vacío, vanalidad, vogue, Relato Corto
LnaXIII http://www.amateurshotel.es/

Al principio estás ahí como recién llegada. Y no sabes nada.
No eres nada. No tienes nada especial y si lo tienes nadie lo advierte.
Un día cualquiera comienzas a fijarte en las demás; ¿qué tienen ellas que tú no tienes? ¿Qué es eso que las hace tan geniales? Entonces prestas atención a sus gestos, a sus ropas y maneras.
Y aprendes, vaya que si aprendes.

Pronto empiezas a caminar como ellas, a vestir como ellas, a descolgar sutilmente el labio inferior como lo hacen ellas mientras fijan sus poderosas miradas en objetivos que por ahora están fuera de tu alcance. Haces todo esto y parece que funciona.
Comienzas a comprender las reglas y poco a poco pasas a formar parte del todo. Te sientes bien.
Aprendes a sonreír como a ellos les gusta. Aprendes la diferencia entre un no y un no que no niega nada, a dejar caer las pestañas como guillotinas sentenciosas, a prometer en vano, a bailar sin moverte. Aprendes a esconder todo el dolor del mundo en unos tacones de quince centímetros y sobre todo, aprendes a fingir un vacío dentro de ti que no existe.

Y finalmente, tras años de aprendizaje y duro trabajo, sigues sin ser nadie. Pero ahí estás, preciosa, convertida en una perfecta copia de la portada de Vogue o Harper's Bazaar.

11 Dec

Un poco de drama. Quizá.

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Etiquetas aburrido, agua, bailar, cigarro, cuerda, desnuda, drama, ducha, espejo, hardcore, indecisión, mirada, música, Pareja, quema, relajar, rock, sexy, tranquila, Relato Corto
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Cloè entra en el baño y cierra la puerta tras de sí. Coloca el ordenador portátil que precariamente sostenía con una mano sobre la tapa bajada del retrete y tira al suelo el resto de cosas que llevaba con la otra, a saber: una camiseta desteñida, unas bragas negras y un secador de pelo.

Abre el portátil y el reproductor de música. Navega entre sus listas de reproducción habituales y elige una tranquila selección de temas de John Frusciante, Donavon y Xavier Rudd. No. No hace eso...
Elige una de sus listas preferidas, consistente en temas de Refused, Bane y The Effort. Hardcore del bueno, el tipo de hardcore que te hace vibrar desde dentro y liberarlo todo, sea lo que sea ese todo.

La música empieza a sonar a todo volumen.
Cloè se enfrenta con el espejo y entrecierra los ojos. Saca un cigarrillo de entre el pelo y la oreja derecha como por arte de magia y lo enciende lentamente sin dejar de desafiar a su reflejo. Acaba con él en cuatro rápidas caladas, se desnuda ágilmente y entra en la ducha sin mirar atrás...
No, qué va. No es así como pasa...
Algo más que ese humo denso característico de una primera calada desciende hasta sus pulmones para estancarse allí, y sosteniéndose la mirada a sí misma, comienza a contonearse de manera agresiva, al son de Rather Be Dead.

07 Dec

Las siete y siete.

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Etiquetas amor, ella, especial, frío, Mágico, mirada, tiempo, Relato Corto

Ella se asomaba todas las mañanas a la ventana. Se asomaba temprano y siempre a la misma hora. Siete y siete de la mañana. Era como un reloj, también como un ángel. Era una aparición divina con su halo de perfección y su mirada de seda.

Eran las siete y seis de un día nublado, frío, helador. Otoño extremo, invierno temprano. Pero él no quería faltar a su cita. Eran las siete y seis de un día nublado, qué largo se hacen los minutos cuando esperas algo. Evitaba el contacto directo, no quería mirar la ventana. Ventana escondida entre tubos y telas de arañas. Era un edificio viejo, y seguían siendo las siete y seis de un día nublado.

Una paloma se dejó caer desde las tejas, a tan sólo veinte centímetros de la ventana. Una ventana pequeña de una buhardilla en un edificio viejo con pocas vistas. Aún eran las siete y seis, y la paloma ya había desaparecido. A lo lejos, se escuchaba el ligero murmullo de una ciudad que se despierta, de las madres llamando a los hijos, de los ejecutivos ahogados en el tráfico, de los afortunados que permanecen bajo sábanas y mantas. Las siete y seis, y el reloj no avanzaba.

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