Parece que el tiempo nunca deja de recordarme que la vida es igual que el repaso de un simple momento; todo sufre de emoción al instante, pero después, la alegría de esa situación se desvanece al igual que todos los detalles que la componen. Entre ellos estás tú. Ahí, con tu enigmática mirada pendiente de mí, actuando como un imán fuerte que me desplaza hasta ti. Es algo descomunal porque tanto tú como yo no tenemos ni idea de qué es lo que nos incita a actuar así. No tengo afán por quedarme de brazos cruzados viendo cómo te vas por esa puerta para reunirte con otra muñeca de porcelana. Si tengo que retenerte para conseguir convencerte de que puedo hacerte feliz, créeme que lo haré, y si así no logro nada, no te preocupes, que al menos siempre quedará mi adorada imaginación con su quejumbroso mundo de ilusiones paradójicas. Ya sabes que en ese mundo siempre estás tú, tal cual te imagino, tal cual eres; con la boca medio abierta y los labios húmedos, como siempre, y con la guitarra que tus manos siempre acarician apoyada en tus rodillas.
Comentarios recientes
hace 5 días 17 horas
hace 5 días 17 horas
hace 5 días 20 horas
hace 1 semana 6 días
hace 1 semana 6 días