Decía mamá que si aún no había muerto era por mí. Yo era un crío y no lo entendía. Sólo la miraba, como miran los niños, con los ojos algo henchidos de amor y de curiosidad. Ella se giraba un instante a sonreírme y devolvía la vista a la carretera. En un acto mecánico, metía la mano izquierda dentro del coche y se la llevaba a los labios para aspirar una profunda calada. Y yo era tan pequeño que la perspectiva de mis recuerdos es ascendente: yo, enano, hundido en el asiento copiloto, y ella, grande, imponente manejando el volante. Un leve rayo de sol surcaba sus rizos rubios. En la radio se oía la voz rasgada y aguda de Janis Joplin gritando a pulmón baby. Era cualquier día de cualquier año de la década de los noventa y mi Bobbie McGee y yo teníamos suficiente con sentirnos bien.
Comentarios recientes
hace 3 días 20 horas
hace 3 días 20 horas
hace 3 días 22 horas
hace 1 semana 4 días
hace 1 semana 4 días