El cine francés.
Si hay lugar en el mundo para los soñadores, se preguntaban los personajes de aquella película que fusionaba décadas. Siempre me había negado a verla en el tiempo que estuvimos juntos. No me gusta el cine francés, alegaba. Ahora pasado el tiempo, la vi sola. Sola y lejos. Y recuerdo que yo, como la protagonista, siempre me imaginaba escenas ideales de una vida ideal. Y la cortina de mi cocina se movía crujiendo al chocar entre si cada una de las piezas de madera que la configuraban. Y tras ella aparecías tú. Me empeñaba en crear mundos así, aún cuando compartíamos el sofá o nos separaban escasos centímetros de distancia (física). Luego te marchaste y mi corazón se fue convirtiendo en algo seco y frágil hasta verse metamorfoseado en la piedra volcánica que es hoy: ingrávida y gris. Y ahora sólo veo cine francés. Sola.
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Comentarios
Yo amo el cine frances, es una de mis cosas favoritas