1.
El laberinto de sábanas la despertó. Sintió la suavidad de sus pies, uno contra el otro. Como todas las noches, las medias habían quedado enjauladas en lo más profundo de su cama. Sintió además, sus brazos firmemente en torno a la almohada, hábito que había adoptado a los pocos años de vida y el cual no se permitía abandonar.
Deshizo suavemente el abrazo y todavía desde un ensueño, sus ojos reflejaron el amanecer.
Unos minutos luego, sus pies la guiaron hacia el ropero. Tomó una camiseta azul y unos vaqueros, y se vistió desganadamente. Apartó su larga melena como la tinta detrás de sus hombros para que dormitara sobre su espalda y posteriormente, encendió la lamparilla.
Se encontró en el espejo. Apenas contempló su imagen con una mirada ensombrecida . Realmente no sentía que ese rostro le perteneciera.
Mientras, buscó algún fragmento de cinta en los cajones de su cómoda. Cuando lo encontró, recorrió la extensión de la habitación hasta la amplia ventana de cara al sur, y se dedicó a observar cómo la luz del sol bañaba cariñosamente los tejados pero apenas acariciaba los adoquines.
Entretanto, anudaba inconscientemente la cinta en su cabello. Sus hábiles manos conocían el recorrido de memoria puesto que su madre le había enseñado a hacerlo. Insintivamente dirigió su mirada hacia aquella fotografía en la pared, hacia aquellos ojos idénticos a los suyos.
A pesar de los seis años que marcaban su ausencia, detalles como aquellos aún navegaban en el recuerdo. Algunos merodeaban sin rumbo, desorientándose y enredándose en el camino. Otros, afortunadamente, se acoplaban a la línea del tiempo y prevalecían.
Desgraciadamente, otra persona cercana permanecía ausente en su vida.
- blog de sash
- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios












Comentarios recientes
hace 3 días 27 mins
hace 3 días 37 mins
hace 3 días 2 horas
hace 1 semana 3 días
hace 1 semana 3 días