Y de repente siento que si te escuchara detrás de la puerta, sabría perfectamente que eres tú. Tal vez, por esa misma regla de tres, puedo cerrar los ojos en mitad de la calle y reconocer tu olor entre cientos de personas.
Y. sin que apenas te des cuenta, me pondré rimmel en las pestañas. No para que sean más largas. Simplemente para que se espesen, para conseguir que el negro rodee mis ojos mientras un rojo que quema descansa en mis labios, esperando a traspasarlo a los tuyos.
Y pasearé por tu calle. Con zapatos de tacón. Clac, clac, clac.
Y sabes que terminarás por verme.
Y sabes que en algún momento [aún no sé cuándo, ni con qué pretexto] tendrás necesidad de mí (grande nuestro Benedetti...)
Entonces (sólo entonces), terminarás por entender que sí hubiera sido posible.
-
- Octubre's blog
- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios









Encontrarme estos tesoros es lo que me encanta de este hotel.
Ge-nial
:)
es sublime, para enmarcar :)
un saludo!
me encanta :)
Que bonita
Me ha recordado a la pintura de "Monje frente al mar" de Friedrich
http://www.telecable.es/personales/angel1/pinrom/friedrich/monje.html
parece un cuadro...un magnífico cuadro :O...saludos :)
muchísimas gracias! :)