Ventanillas bañadas de polvo y corazones miles de hectáreas más rotos
Esqueletos de árboles
por el dolor que retorció los pinos.
Eso es lo que queda.
Y llorar espinas carbonizadas
para olvidar que el humo huele a muerte
y que la muerte duerme entre las ramas.
Perdimos el verde,
pero no las ganas de gritar
que nunca perdonaremos las cenizas.
Nunca.
Dejas un nudo en la garganta, Valledor
y versos bajo la lengua.
Recuerdo cuando tus curvas
se me hacían precipicios
y no te ardían las cicatrices
que dibujan tus caminos.
Fuiste de oro y pocos te creen.
Pero yo prometo guardar
tus casas quemadas y los carteles de cobre,
los papeles muertos y las historias perdidas
allí donde todo palpita.
Para que vivas para siempre.
Para que vivan para siempre
los tejados oscuros y los bosques
que nos llenaron de magia.
Aún huele a fuego, aún huele
a miedo.
Pero esta gente sabe de fuego, sabe
de miedo.
Y también sabe de abrir la ventana
y sonreír al recordar que esos montes de azabache
una vez fueron el paraíso.
Y volverás a serlo, Valledor.
Volverás a vestirte de verde
y dejaremos de llorar incendios los octubres.
Ya sabes que los que fueron de oro,
no pueden (ni deben) dejar de serlo.
- blog de LaChicaDeCoral
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Comentarios
Demasiados, sí. Y demasiados nudos en la garganta al pensar que esos montes de cerillas una vez fueron magia.
Gracias por sentir.
Me ha gustado mucho. Por el estilo, por lo bonito que es y porque me siento identificada. Demasiados esqueletos de árboles este año...