Sommer
Entonces era verano, como siempre que nos perdíamos, como siempre que nos moríamos de nostalgia al encontrar un piano blanco en los escaparates de la madrugada. Era verano y mi mechero se había bebido tantas cartas a ti que se negaba a bailar más conmigo. Era verano y hacía años que los azules se me desintegraban ante los ojos. Era verano y tú no quisiste sacarme a bailar (no te culpo, yo tampoco lo habría hecho: siempre te pisaba, ¿recuerdas?). Era verano y yo le hubiera susurrado cualquier canción al oído de nuestro particular reloj herido para que fuese octubre. Para que fuese octubre y tú no supieras marcharte. Para olvidar cómo hablar de mí en todo lo que escribo, para perfilar los martes de tu olor. Para encriptar mi mirada en tus rodillas, para que tú, tú me prometieras unas cosquillas de sala de cine y me riñeras por el cigarro de después. Para poder reírnos de ese junio, que aún quedaría tan lejos, y su manía de entretejernos esquirlas en el miocardio.
- blog de LaChicaDeCoral
- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios












Comentarios recientes
hace 2 días 18 horas
hace 2 días 18 horas
hace 2 días 20 horas
hace 1 semana 3 días
hace 1 semana 3 días