La paradoja
La ilusión y la esperanza se fracturan y se resquebrajan con la facilidad con la que se araña a un corazón enamorado cuando me dice que ha conocido a alguien.
Un ella. Otra persona que no es por la que hubiera matado por verle suspirar de esa manera tan brutal y completa. Sin dejar lugar a dudas de la intensidad de sus sentimientos, del desgarro atronador de sus emociones, de la necesidad imperiosa que le recorre desde el interior de su alma hasta la capa más externa de su piel.
La sonrisa de idiota ininterrumpida, el brillo en la mirada, la jovialidad que siempre acompaña a sus palabras, sus suspiros y ese palpitar del corazón son solo algunas de las pruebas que deja consigo un nuevo episodio de sentimientos que hacen que te tiemblen las rodillas y que todo tu mundo se tambalee de arriba abajo.
Si solo supiera lo que se siente al ser la otra persona. La que sufre en silencio y calla y se recompone cuando es quién ha de recoger los trozos de aquel quien, paradójicamente, es el que está rompiendo su propio corazón.
- blog de kroatoan9
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