El día que quise hablar de él y me di cuenta de que le odiaba. (O como darte cuenta de que igual "odiar" no era la expresión)
Le odié desde el instante en el que dejó grabada cada letra de su nombre en mi cuello al susurrarme por primera vez algo al oído.
Odiaba cuando sonreía a escasos 3 milímetros de mi párpado para terminar besándome en el rabillo de las pestañas, y haciendo que quisiera permanecer con los ojos eternamente cerrados sólo para sentir su risa cerca de mí.
Nunca supe poner freno a sus caricias, las miles y millones que me dedicaba cada instante recorriendo cada centímetro de mí, sin olvidarse de repasar ni un solo poro en la piel. Dejando firmado con sus "en unos segundos vuelvo a pasar por aquí" cada zona secreta de mi cuerpo y a las que solo él era capaz de llegar.
Le odié por esa capacidad de erizarme la piel usando sólo la mirada, y jamás quedarse sin fuerzas cuando de abrazos se trataba.
Por como me enseñó a echar de menos estando dormida sobre su pecho.
Por como me miraba y gritaba a las pupilas obligando a mi pulso a perderse entre autovías de miedo y contradictoria seguridad, bajo nubes de duda y tormentas de escalofríos.
Por como disfrazaba Diciembre con Mayo haciéndome sudar sobre las sabanas y olvidándonos del edredón mientras la nieve y los -5ºC adornaban la ciudad y visitaban nuestra ventana.
Por decirme que la nieve, caía sólo para que yo jugase con ella.
Le odié por que enseñó a mi corazón a pilotar y olvidó mi terror a las alturas.
Por ser quien dibujó cada comisura de mi sonrisa para sellarla con besos de "buenos días".
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Comentarios
Muy bueno, la verdad esque a veces soy algo excéptica con los relatos de amor/deamor porque es fácil caer en los tópicos, pero los tres tuyos que he leído me han gustado mucho, mucho/