Lienzos blancos, ojos verdes.
La perfección de un hasta luego, de un nunca más, de un todavía.
Octubre nos miraba de cerca, a punto de comernos. El frío invernal había congelado las aceras de Santiago, y nosotros, nos mirábamos entre bufandas y guantes de lana. La cabeza, envuelta en un enorme gorro gris, me daba vueltas aturdida, reticente a novedades.
Tus cigarros humeaban calidez, y tus labios, me sabían a Marlboro. Nos despedimos con un hasta luego peculiar, y entre bancos de piedra y besos rotos, volví después para buscarte.
Los remates de Diciembre nos brindaron malas rachas y rupturas, y rompimos a llorar. Navidades tristes y agridulces, se acababan los conciertos.
Sin disculpas ni cafés con leche, me perdí por ojos más oscuros, atormentándome el pasado. Nunca más, me susurraste, y naufragué en el calendario.
Madrid nos puso horas y jadeos de por medio, queriéndonos matar de hambre. El olvido se acopló perfectamente a la distancia, y nos volvimos ciegos.
Pero el tiempo, ayer volando, todavía dice que podemos vernos.
Lienzos blancos, ojos verdes.
Y un año más las mismas fechas.
- blog de Ferro
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Comentarios
La fotografía me ha maravillado.
Naufragar en el calendario...me encanta!