Desde allí arriba.
18 Mar
Publicado por Ferro
Etiquetas Relato Corto
Aprendí que de la muerte nada se escapa, que su nombre es propio, que su recuerdo constante. Aprendí que los cielos a veces son mares, y que los mares, casi nunca son cielos. Aprendí a despedirte en pijama, a recordarte cantando, a beber whisky de más.
Lo que nadie nos dice es que la muerte es injusta, que a veces se lleva al que llega, y que otras muchas, no pide perdón.
La muerte nos rasga en el alma. Nos hace llorar. Nunca olvides que la muerte recuerda, y recuerda que la muerte no olvida, sólo nos quieres castigar.
Jorge B. Ferro.
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Comentarios
Me gusta.
"Aprendí que los cielos a veces son mares, y que los mares, casi nunca son cielos" Buenísimo, me encanta :)
¡GE-NI-AL! Me encanta como escribes, felicidades por este relato :)