Conversaciones con los muertos después de la Gran Guerra
Me gustaban las primaveras con Inmanuel en Köningsberg.
La lluvia golpeaba los cristales débilmente, estirando cada segundo de nuestras dos horas. Sólo me dejaba dos horas.
-Es el método lo que hace sublime al ser humano.
Él siempre se aparecía a las siete en el vestíbulo norte. Jamás llegué tarde.
Mi padre había comprado aquella casa a finales de la gran guerra, y tras su muerte, los harapos de lo que fue su fortuna, me fueron entregados junto con varias deudas de las que huí, fugándome a Prusia .
Fue allí, donde me encontré con el fantasma.
Es inútil intentar imaginar una sabiduría más plena que la de un hombre que no ha vivido nunca.
-A veces, siento que lo he pensado todo. Luego vuelve.
-¿El qué?
-La incertidumbre.
Luego filosofábamos.
A veces, olvidando reglas ancestrales de civismo, llegué a comer chocolates mientras él memorizaba noúmenos. Siempre le ofrecí, y él nunca quiso.
- Ahora que estoy muerto no soporto el dulce.
Y ante mi extrañeza añadía.
-Sí hija, hasta Darcy se cansó de Elizabeth.
Y yo, me echaba a reír.
- blog de Efe Cuadrado
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Comentarios
Con este texto me has dejado
Con este texto me has dejado mojando las bragas. Lo que hay que leer.
Firmado: Antilector
Me encanta que mis amigos se
Me encanta que mis amigos se hagan amigos :)
Lo dicho ;)
Lo dicho ;)