Canciones que llevan tu nombre.
Lo que estoy a punto de gritarte es una canción que lleva tu nombre mas nunca tendré el valor de cantarte. No insistas, no soy de las que dedican serenatas en la radio local, o de las que claman atención en los karaokes mientras mancillan los mejores temas de los ochenta; ni siquiera me sale bisbisear versos sueltos al oído de quienes me acompañan a casa. Así que en mi imaginación –no la realidad, repito, no vas a convencerme– tomo aire y comienzo a entonar. Espero que pares de bailar para escucharme.
Estrofa I
Llámame farsante porque lo supe desde el principio pero lo he negado hasta el final. Te vi, te conocí y comprendí, casi simultáneamente, la naturaleza de nuestro vínculo. Casual, como la ciencia y nosotros mismos defendemos, pero al mismo tiempo salpicada de destino, de pequeñas señas sobrenaturales que aparecen por el camino para llamar nuestra atención. ¿Sabes que últimamente es hora de doble dígito cada vez que consulto el reloj? Probable tontería, pero me divierte hacer asociaciones.
Estrofa II
Llámame suicida porque me empeño en poner patas arriba toda una dimensión por haberte presentado en mi vida sin previo aviso. Pero lo que quema realmente es ser consciente de que, en una situación inversa, no cometerías mis actos de fe. Tantearías cuidadosamente la solidez del borde del precipicio, en vez de arrojarte impelido por el placer de volar. Seamos sinceros, en tu historial de erratas y defectos de fábrica no despunta la insensatez. En cambio mi falta de escrúpulos logra dejarte a ti boquiabierto y a mí expuesta a cada una de tus estocadas.
Estribillo
Llámame supernova porque estoy a punto de estallar. Quién no estallaría al contacto con tus ojos.
O llámame agujero negro, pues trato de engullir tu luz. No es que pretenda robarte alegría, y ese pliegue tan dulce que me gusta ver nacer en tus mejillas. Es que en este universo perturbado tú eres el fulgor de un cometa y yo soy materia oscura: nadie puede percibirme, apenas detectan mi movimiento aparente.
Llámame diccionario, porque daría significado a quién eres si me utilizaras… o al menos lo intentaría.
Llámame por mi nombre, me gusta cómo se ajusta a tu voz; cómo percute en tu paladar, colma tu boca –que desearía cegar con la mía–, cómo se deshace en un sonido elástico, voluptuoso.
Llámame por teléfono. Podríamos hablar de esto.
Pero no llamarás, lo sé, y no lo haré yo. Coraje encabezando despectivamente mi lista de carencias, coraje enarcando las cejas y recordándome por qué estoy dónde estoy. Pero, ¿para qué el coraje si no saltarás conmigo? Una vez acabe esta partitura, reanudarás tu danza, y mi música sólo será la banda sonora de un final amable y un tanto incómodo.
Conocer este final antes de que se consume no me hace sentir sabia o clarividente. Más bien estúpida. Así que mi intención es escuchar una vez más todas estas cintas, y después, derrumbarme.
Hasta la vista, extraño. Nos volveremos a encontrar cuando no estés huyendo.
- blog de AnnieMontauk
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Comentarios
No nos dejas muchas opciones a los demás escritores al lado de tus textos ;)
Casi grito al descubrir en cintas lo que en mi casa hay en discos...Fleetwood MAc y Phil Collins me encantan y Abba a su manera también...has hecho que vaya a buscarlos y ya suena Riannon :)
Claro que dejo opciones, y muchas mejores. ¿Cómo va tu expo, pequeña ingeniera?
(no hay nada como escuchar discos que encuentras por tu casa)