( mi tatuaje )
Un infinito en la nuca. Sí, previsible... pero no por ello pierde el significado que tiene para mí... Y es que llevo detrás de mi queridísimo y adorado infinito desde que sentí curiosidad por el mundo de los tatuajes y los piercings... y ya os adelanto que es desde hace mucho, muuuuucho tiempo.
El infinito es el símbolo de la eternidad. El infinito va más allá de la muerte y por tanto, la clave de por qué me he decidido por este infinito está en: la eternidad y más allá de la muerte. Ambos están unidos entre sí, al menos desde mi forma de ver y creer la vida.
Explico; el infinito va más allá de la muerte... A lo largo de nuestra vida veremos como gente a la que apreciamos y por quien nos sentimos queridos, personas que amamos... esa persona se irá de nuestro lado —físicamente— según la sociedad mueren. Pero yo la muerte no la concibo así... yo pienso que las personas no mueren hasta que se deja de recordarlas, hasta que la última persona del mundo deja de pensarle y le olvida. Por eso he hecho del infinito una forma de vida, en honor a aquellas personas que hoy están a mi lado: Por mi amigo invisible, ese que me cantaba para dormirme y que jugaba conmigo a todas horas, le llamaba Mi Capitán, pero era mi abuelo paterno, al que nunca conocí. Por mi abuelo materno, porque él es mi ángel de la guarda, como se le suele decir normalmente —y lo digo así para que me entendáis.— porque para mí, mi abuelo no está muerto, he comprendido que alguien a quien tantas personas han querido tanto, alguien que en mi familia ha sido amado por todos —incluso por los animales—, lo tengo presente en cada momento de mi vida, él me protege y cuando estoy sola y necesito un abrazo, él —a su forma— me lo da, y yo lo siento. Me escucha, le escribo, le escucho y me guía.
Y ahora os cuento el secreto que tal vez guardan mis ojos. El color y el brillo de mis ojos es la mezcla de los ojos verdes de Mi Capitán y los ojos azul celeste de ese que me protege y me guía. El color de mis ojos los convierte a ellos dos en un infinito un tanto particular. Para mi, ellos dos son eternos, porque están dentro de mi... Y hasta que la última persona del universo no me olvide, ninguno de nosotros tres morirá.
Este infinito es en honor a las personas que cada día que pase, me ayuden. Cada día estará dedicado a las personas que yo amo, las personas que me respetan y me sienten. Tanto las nuevas generaciones, es decir, las princesitas y el tesoro que viene de camino, como las que vinieron al mundo mucho antes y hoy hacen posible que todos nosotros —hablo de mi familia al completo— estemos aquí, mis dos abuelas. Cada día en mi cuello desde hoy y para siempre hay un homenaje a las personas que quieren formar parte de mi infinito. Lo hagan ahora o lo hagan dentro de cuarenta años. Y si alguien decide dejar de formar parte de él, dejará de hacerlo y punto. Infinito sólo son sonrisas.
Y con todo ésto he intentado explicar un poquito de esa eternidad a la que conlleva mi infinito, porque como he dicho antes mientras hablaba de las dos únicas personas que a día de hoy no puedo ver, pero sí sentir. A ellos dos se le suman todas esas personas que entran en la palabra FAMILIA. Y no hablo sólo de la familia de sangre, ¿esos amigos que deciden formar parte de mi infinito, sea por el tiempo que sea, acaso no son parte de mi familia? Personalmente, yo pienso que sí. Cuando dos personas se aman a través de la amistad, esa persona se convierte en parte de tu familia, y yo, a día de hoy puedo agradecer al mundo la amistad que me regalan cada día determinadas personas. Y la persona con la que comparto todo, que es mi primer amor y lucharé porque sea el último, a día de hoy... Es mi familia y por tanto eterno. Sólo el día que decida no formar parte de nuestro "nosotros" dejará de ser eterno para mí. Con lo cual, este infinito que ahora podéis ver va por ellos, las personas que me quieren, me respetan, confían en mí y me lo demuestran. Por mi familia. Porque ninguna de estas personas han fallecido ni morirán nunca para mí, porque además de llevarlos clavados detrás de mi esternón, son eternos. E insisto, hasta que la última persona del universo se olvide de mí, ninguno de nosotros morirá. Y es que, si todos viviésemos desde ese punto de vista, todos seríamos eternos. Por eso me gusta tanto el infinito.
Lo he explicado como he podido, pero espero que se entienda al menos en rasgos generales. Yo, en los párrafos anteriores os he facilitado una mirilla por la que podéis ver una parte de todo lo que se esconde detrás de mi esternón y aquello que me hace latir con mucha fuerza.
¿Por que en la nuca? Lo que se conoce como "la colleja". Porque ese que me protege SIEMPRE me cogía por ahí, igual que hace su hermano, con esas manos clavándose en mi cuello y decía "¡mira la niña más guapa del mundo!". Justo donde está el infinito, cientos de veces él ha puesto su mano ahí y me ha acariciado —creo que en alguna ocasión pensó que yo era un perro—. Y por supuesto, también porque es un lugar que no se ve... Y ésto tiene su doble sentido; principalmente por motivos laborales, porque como sabéis los tatuajes en determinados trabajos no están bien vistos, así que, si quería hacerlo tenía que ser en un lugar discreto y que se puede ocultar fácilmente. Y como segunda explicación solamente diré: que no lo veas no significa que no esté ahí.
Más de uno debería aplicárselo y ver el mundo de otra manera. ¡Qué la vida no termina en la muerte, joder!
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