[No tan] Extraños
El reloj de pared marca las ocho y treinta y cuatro.
Sin saber muy bien por qué, Clarisse deja los botes de pintura abiertos, el cuadro a medio acabar y baja del desván.
Con el moño mal hecho y los dedos aún manchados de pintura y aceite se sienta al piano, el amor de su infancia y su niñez, y de él van escapando casi sin quererlo las envolventes notas de una pieza de su adorado Ludovico Einaudi.
Tal y como esperaba, el sonido de un tecleo constante sobre el ordenador cesa y no tarda en oir la puerta.
Sonrie.
Jhon acaba de entrar en el salón guitarra eléctrica en mano para acompañarla.
¿Cómo dos instrumentos aparentemente tan diferentes
pueden combinar tan bien entre sí?
Quizá porque son como ellos.
Como Clarisse y Jhon.
Un alma bohemia de artista semi-frustrada que delira versos en prosa y suspira en la menor con un ente extraño, recién sacado de la época dorada del rock&roll que vive entre acordes y punteos, rasgando con sus dedos un mundo multicolor.
Sin quererlo, los punteos sobre la guitarra de Jhon
han pasado a ser efectuados sobre el cuerpo vibrante de Clarisse
que ha dejado de acariciar las teclas blancas y negras de su amado piano
para centrarse en recorrer todos los lunares de la espalda de Jhon.
¿A alguien le importan ya los botes de pintura abiertos en el desván?
¿O el trabajo de varias horas en el ordenador?
A ellos, evidentemente, no.
- blog de AnaidSobel
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Comentarios
Un genio, sin lugar a dudas
Un genio, sin lugar a dudas :)
Ah, Ludovico Einaudi ;)
Ah, Ludovico Einaudi ;)